Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976: una herida sin curar.

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Las historias de los desaparecidos durante las dictaduras latinoamericanas, principalmente en Chile y Argentina, son indudablemente estremecedoras. Muestran lo implacable que pueden llegar a hacer algunos seres humanos con tal de lograr sus objetivos. Es inaudito que el Presidente Barack Obama visite a la Argentina y no pida disculpas por el conocido papel jugado por su país durante este negro periodo en América Latina. Esto no resarciría las pérdidas humanas pero demostraría un poco de honestidad y verguenza ante las familias de las víctimas. Una vez más Cuba no escapa de la política genocida e  injerencista aplicada por Estados Unidos durante años en nuestra región. Los funcionarios cubanos Crescencio Galañena Hernández y Jesús Cejas Arias también forman parte de la lista de asesinados por el Plan Cóndor.

María Carla González.

Conmueve y estremece visitar el “Parque de la Memoria”, ubicado frente al Río de la Plata en la zona norte de la Ciudad de Buenos Aires, y erigido en memoria y recordación de las víctimas del terrorismo de Estado.

Sus impresionante muros, marcados con los nombres de las miles de personas detenidas, desaparecidas o asesinadas en esos años, pero sobre todo en los de la última dictadura militar (1976-1983), son una muestra del dolor que todavía invade a toda la sociedad argentina.

Hoy, 24 de marzo, se cumplen 40 años del golpe de Estado que enlutó a toda Argentina y marcó definitivamente su historia futura. Historiadores y estudiosos de esa atapa la consideran la más oscura y dramática de la historia nacional.

En la madrugada de ese trágico día, las Fuerzas Armadas derrocaron el gobierno de María Estela Martínez de Perón, elegido democráticamente y único con esas características que permanecía en el Cono Sur, e instauraron una Junta Militar liderada por el Teniente Gral. Jorge Rafael Videla, el Almirante Eduardo Emilio Massera y el Brigadier Gral. Orlando R. Agosti, que gobernó el país hasta 1983.

Durante ese primer día y por varios años, cientos de trabajadores, sindicalistas, estudiantes y militantes políticos fueron secuestrados de sus hogares, lugares de trabajo o en la calle. Se implementó el estado de sitio y la ley marcial y se estableció el patrullaje militar en todas las grandes ciudades. Se calcula que fueron asesinadas 9 mil personas y 30 mil permanecen desaparecidas.

Las conmovedoras imágenes de esos años recorrieron el mundo. La férrea censura que se estableció no logro impedirlo. Películas argentinas como las multipremiadas “La historia oficial”, del director Luis Puenzo y “La noche de los lápices” (una serie de diez secuestros y asesinatos de estudiantes de secundaria, ocurridos durante la noche del 16 de septiembre de 1976 y días posteriores, en la ciudad de La Plata (ciudad capital de la provincia de Buenos Aires), del realizador Héctor Olivera, cuentan pasajes de esos oscuros años.
El gobierno de Estados Unidos no estaba ajeno a estos acontecimientos. Los propios historiadores estiman que el golpe se estaba preparando minuciosamente desde 1974 y que el Departamento de Estado estadounidense lo conocía desde 12 meses antes de que ocurriera.

Tal vez en los próximos meses se conozcan detalles de esos hechos, si -como anunciara recientemente el propio presidente norteamericano, Barak Obama,- de desclasifiquen cientos de documentos de esa época.

No fue hasta el 2 de agosto de 2002, que el Congreso de la Nación Argentina estableció el “Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia” (ley 25.633) y el 24 de marzo como día para recordar a las víctimas de la dictadura.

Cinco años después, el 7 de noviembre de 2007, después de varias polémicas y desencuentros, quedó inaugurado el Parque de la Memoria, que –con una extensión de 20 hectáreas- alberga el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado, sobre todo los de la durante la última dictadura militar. En el acto estuvieron presentes autoridades nacionales y de la Ciudad de Buenos Aires y representantes de organismos de derechos humanos.

En la actualidad se realizan actos en todo el país donde agrupaciones de derechos humanos, estudiantiles, barriales, artistas y público en general, se reúnen para recordar los hechos que marcaron la historia de esta nación. Abuelas y madres de desaparecidos todavía buscan a sus seres más queridos.

Víctimas de esa política fueron los ex funcionarios de la embajada de Cuba en Argentina Crescencio Galañena Hernández y Jesús Cejas Arias, quienes fueron secuestrados en el cruce de las calles Arribeños y La Pampa, en el barrio de Barrancas de Belgrano, el 9 de agosto de 1976, solo cinco meses después del golpe militar, y torturados y asesinados posteriormente.

Jesús y Crescencio permanecieron cautivos en el centro de torturas y extermino de “Automotores Orletti”, en Buenos Aires, adonde eran llevados la mayoría de los extranjeros secuestrados en el marco del Plan Cóndor, y sus cuerpos fueron hallados en el 2012 en un paraje deshabitado cercano al aeropuerto de San Fernando, 20 kilómetros al norte de Buenos Aires y repatriados a Cuba.

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Publicado el marzo 24, 2016 en Política y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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