Los quilombos de Macri

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El multimillonario Mauricio Macri, quien asumió la presidencia de Argentina hace unos cinco meses, pensó que la vida le sería rosa durante su mandato, como la Casa de Gobierno, sin pensar que los días por venir le traerían más de un “quilombo” poco agradable…

Por: Lídice Valenzuela

El presidente Mauricio Macri entró por la Casa Rosada como un caballo de bríos incontrolables: quebró leyes, rompió normas, destruyó proyectos, y casi cinco meses después de su asunción anda metido en un quilombo (controversia, rollo) que no imaginó cuando decidió convertir de nuevo a Argentina en un incondicional aliado neoliberal de Estados Unidos.

El empresario, ex director del Atlético Boca Juniors —uno de los clubes de fútbol más famosos de la región— el multimillonario al que le faltaba ser dignatario, luego de gobernar en dos mandatos la Gran Buenos Aires, concentradora del gran capital en Argentina, pensó que era fácil decirle adiós a la presidenta Cristina Fernándezy echar a andar un sistema antipopular que ya hace estragos en grandes bolsones sociales.

Macri no puede mirar, al menos así lo exteriorizan sus coterráneos, a la sociedad argentina con otros ojos que no sean los de un hombre rico. Su pensamiento está aliado a los grandes empresarios y es amigo de Estados Unidos. El odio que siente, y ha demostrado, por lo que huela al matrimonio de Fernández y su esposo y también expresidente fallecido Néstor Kirchner hay que acabarlo y enterrarlo.

Después de despedir en cinco meses a 147 000 funcionarios de los sectores público y privado por un decreto que hablaba del “empleo inútil”, el mandatario y su gabinete maniobran ahora para impedir una votación favorable a la Ley Antidespidos, ya aprobada en el Senado, pero no enviada aún a la Cámara Alta, lo que mantiene en vilo a la clase obrera.

Para el presidente, ya famoso por sus medidas rasantes, esta es una Ley K —él la llamó así en referencia a los Kirchner—. El Frente para la Victoria impulsó la ley que daría un respiro de seis meses a los trabajadores ante la alta cifra de despidos ordenados por la Casa Rosada. Aunque no es una solución definitiva, al menos ata por un semestre las manos del ejecutivo respecto al desempleo forzado.

Sin embargo, está claro que el gobierno, sus partidos aliados y el empresariado están presionando para retrasar la regulación, que es apoyada en masa por el poderoso movimiento obrero del país con su despliegue masivo en las calles en protesta contra el nuevo ejecutivo de derecha.

El discurso presidencial no convence. Corre en Argentina una frase espontánea, surgida de entre la gente “este es un gobierno de los ricos”, posición que Macri niega y dice sentirse sorprendido, pero hasta ahora sus medidas contradicen sus discursos, calificados de demagógicos, pues en nada ha favorecido a los de menos recursos y trata de eliminar los logros de los 12 años de mandato consecutivo del matrimonio Kirchner-Fernández, concluidos el pasado 10 de diciembre.

En la relación de los decretos dictados por el gobernante –—para que no pasen por el Congreso Nacional— se encuentran: una devaluación del 60 % de la moneda, los despidos masivos, subida en la tarifa de la luz, el agua, el gas y el transporte; detención de la activista Milagro Sala, la primera presa política del régimen, a la que mantiene retenida desde finales del 2015; nuevo pacto con los fondos buitres y una deuda de más de 12 000 millones de dólares con los grandes centros financieros, un tema resuelto por el gabinete de Fernández.

Las disposiciones de Macri para quedar bien con los poderosos ejes capitalistas locales y extranjeros han sido un boomerang para su gobierno, y, a pesar de ello, considera que “la ley no es buena para los argentinos” ya que no hay problema de ola de despidos, pero sí de estancamiento del empleo. Galimatías solo entendible para quien lo pronunció.

LA GENTE EN LA CALLE

Dos grandes concentraciones populares tuvieron lugar el pasado mes: una para recibir a Cristina Fernández, llegada a Buenos Aires el 13 de abril para enfrentarse al juez Claudio Bonadio que la acusó de una maniobra inusual por la venta de dólar al futuro durante su mandato. Cristina, que apuesta fuerte y como abogada es considerada la mejor oradora de la historia de su país, no solo acusó al magistrado de mentiroso, sino que salió por la puerta ancha, dio un discurso ante más de 300 000 personas y anunció la constitución de un frente ciudadano contra el gobierno de derecha.

En el mecanismo de difamación y desprestigio de Fernández, para evitar que pueda presentarse en las Legislativas del 2017 como senadora, otro juez, Carlos Rívolo solicitó una nueva investigación en su contra por supuesto enriquecimiento ilícito y falsificación de documentos públicos en la empresa hotelera Los Sauces, de su propiedad, una disposición que también involucra a su hijo Máximo y al empresario Lázaro Báez.

La denuncia contra la familia Kirchner fue presentada el pasado 4 de abril por la diputada nacional de la Generación para un Encuentro Nacional, Margarita Stolbizer.

LA CLASE OBRERA

Dos semanas después del masivo recibimiento a Fernández, las grandes centrales obreras movilizaron a millones de personas para protestar por las regulaciones de Macri en el entorno del primero de mayo, cuando, además de exigir un retorno a lo que calificaron de normalidad nacional (léase época de los Kirchner), patentizaron su apoyo a la Ley Antidespidos.

Las protestas no se detienen, como si la clase obrera argentina, acostumbrada a una política que les protegía, despertara ante la embestida neoliberal.

El secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Hugo “Cachorro” Godoy, expresó este miércoles a Radio 10 que “está confirmada la medida de fuerza de los controladores aéreos en todos los aeropuertos del país” debido a que la mayoría de esos empleados están precarizados y el gobierno incumple sus compromisos de ubicarlos en puestos fijos, y agregó: “Estamos exigiendo que se arbitren estas medidas de normalización de la situación de los trabajadores y como no obtenemos respuestas favorables a partir de esta medianoche habrá paro en todos los aeropuertos del país por 24 horas”.

Las manifestaciones públicas son de tal resonancia que el gobierno, que no domina el espacio público, al menos en estos primeros meses, debió suspender algunos eventos ante el temor de que sean opacados por las protestas, lo que demuestra que por mucho que hable cada día en la televisión privada, el presidente está claro en que gobernar Argentina no es igual a lo vivido en el Gran Buenos Aires.

Si la Ley Antidespidos es aceptada y Macri la veta bajo la presión de los empresarios con los que se reunió hace pocos días, entonces el escenario político nacional se tornará peor aún para el gobierno, el cual recibe críticas por todas partes, incluidas las de analistas de prestigio como Víctor Hugo Morales y Atilio Borón en la prensa alternativa.

ENVUELTO EN ESCÁNDALO DE PAPELES DE PANAMÁ

Aunque afirma que no posee relación alguna con el escándalo denominado Papeles de Panamá —que involucra figuras políticas, deportistas, artistas y celebridades con dinero lavado en paraísos fiscales—, el dignatario argentino aparece como propietario de una empresa off shore (fuera de las costas nacionales).

Macri, su padre Franco, y otros parientes, figuran en documentos, filtrados en una investigación periodística, como accionistas de firmas involucradas en la llamada denuncia del año, que hacían sus operaciones ilícitas en el bufete Mossack Fonseca, con sede en el istmo.

El juez federal argentino, Sebastián Casanello, solicitó a Bahamas y Panamá informaciones que demostraran si el jefe del gobierno porteño figuró o figura en la relación revelada.

El juez Casanello recibió órdenes del fiscal Federico Delgado en su imputación por presunta omisión maliciosa en las declaraciones patrimoniales de Macri, lo cual, si prospera, podría costarle hasta dos años de prisión al mandatario e inhabilitación política perpetua.

Para Macri el escenario es desalentador. El endeudamiento con los organismos financieros internacionales (un fantasma que Argentina dejó atrás en los últimos 12 años) compensó la fuga de capitales y permitió el alza de las reservas internacionales observadas en el primer trimestre de este año.

Según el economista Federico Kucher, en los primeros tres meses del gobierno derechista, la entrada neta de deuda fue de 5 496 millones de dólares, en contraste con la cifra de 1 935 millones en igual período del 2015.

Kucher refirió en un artículo basado en el Informe Trimestral del Banco Central que las esperadas inversiones extranjeras directas para impulsar la economía, prometidas por el mandatario, no llegaron con la fluidez que se esperaba.

Los pronósticos de Macri cuando tomó posesión de la Casa Rosada han sido pisoteados por la realidad. La calificadora de riesgosMoody’s, por ejemplo, estimó en los primeros días de este mes que la subida de precios anual llegará al 30 %, mientras el Producto Interno Bruto descenderá 1,5 %.

 

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Publicado el mayo 6, 2016 en Política y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

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