El animal más holgazán del mundo

Perezoso

Por OSVALDO RODRÍGUEZ MARTÍNEZ/PL
Un frenazo en plena carretera asustó a los tripulantes de un auto que aquella mañana cruzaban por una zona boscosa en Panamá, mientras un perezoso intentaba llegar a la otra orilla con su habitual parsimonia.

Este animal, considerado el vertebrado superior más lento del mundo, sin inmutarse continuó su andar a seis centímetros por segundo en el cruce transversal de la vía de dos carriles, excesivo tiempo para los siempre apresurados conductores.

Final feliz tuvo este hecho, ocurrido muy cerca de la ciudad caribeña de Portobelo, cuando vino en su auxilio un avezado cuidador de la fauna silvestre, y lo tomó por la pelambre de la espalda y lo llevó al otro lado de la carretera para dejarlo sobre un árbol.

El encuentro fortuito con un casi invisible habitante de la selva, se puede repetir este domingo en un centro de vida silvestre creado por el hotel Gamboa Rainforest, muy cerca de la capital panameña, donde las familias fueron convocadas a celebrar el Día del Perezoso.

A decir verdad, sus defensores le atribuyen una conducta dulce que genera ternura, y no falta quien hasta lo considere “niños del bosque que despiertan lo más noble en nuestro corazón”, pero su aspecto peludo con patas alargadas que terminan en dos o tres afiladas pezuñas, puede atemorizar a quien lo encuentre por primera vez.

Tal vez la visión maternal estimule a irresponsables para capturarlos y venderlos como mascotas a quienes deseen disfrutar en exclusiva de la presencia de los peluches vivientes, con serias afectaciones a ese ser vivo, que se adapta a su nueva vida sin cambiar la conducta pasiva, mientras su metabolismo sufre.

No es oso, ni mono, repiten una y otra vez los especialistas, quienes lo consideran un mamífero folívoro, porque su dieta esencialmente son yemas, brotes tiernos y hojas, aunque también le atribuyen parentesco lejano con el armadillo y quizás más próximo con el oso hormiguero.

Su hábitat son los bosques tropicales de Centro y Suramérica y al menos en Panamá, se identifican tres especies: perezoso de dos dedos, o Choloepus hoffmanni; pigmeo, científicamente nombrado Bradypus pygmaeus, y el de tres dedos, bautizado como Bradypus variegatus.

En los árboles vive y allí mismo se alimenta con una masticación igual de lenta, y para colmo, solo baja Âíuna vez por semana! a depositar las excretas al pie de la planta donde habita, en una especie de intercambio de materia orgánica por comida.

Esa holgazanería natural de la especie llega al extremo en la reproducción, la que solo pueden realizar cada año, pues el parto de la hembra ocurre a los 11,5 meses, mientras la pereza hereditaria de las crías hace que estén prendidas permanentemente a sus madres hasta los ocho meses de vida, cuando se independizan.

De la poco difundida y original vida de este animal podría hacerse un libro, pero solo un consejo: aunque de lentos movimientos y carácter pacífico, no se acerque a un perezoso de frente, porque puede sentirse en peligro y lanzar un certero zarpazo con agilidad desconocida para sus movimientos, principalmente el de dos dedos.

Por tanto, como dicen los ecologistas y defensores de la vida silvestre: “llévelo en el corazón, pero déjelo en el bosque”.

Publicado el octubre 25, 2016 en Medio Ambiente y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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