Archivo de la categoría: Che

El mejor regalo por mi cumpleaños

Tomado de La Santa Mambisa

https://lasantamambisa.wordpress.com

Por Atilio Borón

Sin despreciar ninguno de los muchos regalos inmateriales, verdaderos torrentes de afecto y cariño que me prodigaron amigas y amigos de todas partes, fue el que me obsequiara pocos días atrás la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, Cuba, cuando me invitó a ofrecer la conferencia inaugural de su IIª Convención Científica Internacional. Jamás imaginé que iba a impartirla en el mismo auditorio en el que el Che pronunciara su célebre discurso al ser investido, el 28 de Diciembre de 1959, como Doctor Honoris Causa de esa universidad. Fue esa la única casa de estudios que le confirió tal distinción al Guerrillero Heroico, y al estar pronunciando mi conferencia en ese mismo recinto sentí que una fuerza desconocida me transportaba, me inundaba por dentro y, a la vez, me infundía una fuerza interior que poquísimas veces en mi vida había experimentado.

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“Si el poeta eres tú” Pablo Milanés

“Son los sueños todavía”

“El Che” por Eduardo Galeano

El nacedor

¿Por qué será que el Che tiene esta peligrosa costumbre de seguir naciendo? Cuanto más lo insultan, lo traicionan, más nace. Él es el más nacedor de todos. ¿No será porque el Che decía lo que pensaba, y hacía lo que decía? ¿No será que por eso sigue siendo tan extraordinario, en un mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y cuando se encuentran no se saludan, porque no se reconocen?

Primera impresión del Che

Una planta que siempre crece, no importa si al sol o a la sombra

Hay plantas, como el cacao, que crecen al sol, cuando hay, y si no hay crecen a la sombra. Escuché decir que no necesitan sol porque lo llevan dentro.

El Che era una de esas plantas, y por eso sigue siendo. De la primera vez que lo vi, en Punta del Este, hace añares, recuerdo aquel esplendor. Supongo, no sé, que era luz nacida de la fe. Y que no era fe en los dioses sino en nosotros, los humanitos, y en la terrestre energía capaz de hacer que mañana no sea otro nombre de hoy.

Nadie ignora que el Che es un símbolo universal, celebrado en los más diversos lugares y cantado en las más diversas lenguas. Su memoria se enciende y crece, porque ella encarna la energía de la dignidad humana, porfiadamente viva, mal que les pese a los indignos del mundo.

El Che, vencido, derrota al olvido cada día.

“Hasta siempre Comandante” por Silvio Rodríguez

Discurso del Che en la ONU

¡Qué fallo! Carta a Rubén Blades por Guillermo Rodriguez Rivera

Tomado de Segunda Cita

Por Guillermo Rodriguez Rivera

http://segundacita.blogspot.com/2014/02/que-fallo.html

Las verdaderas revoluciones son siempre difíciles. Che Guevara sabía algo de eso y decía que, en las verdaderas, se vence o se muere, porque una revolución no es una tranquila, pacífica obra de beneficencia, como cuando las encopetadas damas de la alta sociedad salen a hacerle caridad a los que no tienen justicia.

Una revolución es un vuelco, una ruptura, un abrupto cambio de perspectiva. Es cuando los oprimidos dejan de creer en que los que mandan –los que los oprimen– tienen la verdad de su lado, y piensan que el mundo puede ser diferente de como ha sido hasta entonces.

Pero claro que los opresores no se resignan a abandonar sus posiciones de dominio y luchan a vida o muerte por ellas, aunque aparentemente, los “otros” sean sus connacionales: enseguida se enajenan de la mayoría del pueblo, porque las revoluciones –no los golpes de estado– siempre son obra de la mayoría.

En un respetuoso diálogo con el presidente venezolano aunque no tanto con sí mismo, el cantautor Rubén Blades, hace años uno de los abanderados de la canción social en América Latina, expone su concepto de revolución:

            Para mí, la verdadera revolución social

            es la que entrega mejor calidad de vida a

            todos, la que satisface las necesidades

            de la especie humana, incluida la necesidad

            de ser reconocidos y de llegar al estadio

            de auto-realización, la que entrega oportunidad

            sin esperar servidumbre en cambio.

            Eso, desafortunadamente, no ha ocurrido

            todavía con ninguna revolución[1].

Ni va a ocurrir en ninguna revolución verdadera, Rubén. No era sino la voluntad de mejorar la calidad de vida de la gente lo que inspiró la Reforma Agraria cubana, que entregó parcelas a miles de campesinos sin tierra y, esencial para procurar mejor calidad de vida, fue la alfabetización cubana de 1961, –porque no hay autorrealización sin saber leer– pero enseguida llegaron la invasión de Bahía de Cochinos y el bloqueo económico que es repudiado cada año en la ONU, aunque acaba de cumplir 52.

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